domingo, 3 de agosto de 2008

Guerra fría: CIA vs KGB


A lo largo de más de 40 años, el planeta estuvo al borde de una tercera guerra mundial que podía haber borrado a la humanidad de la faz de la tierra. Dos ideologías contrapuestas se repartían el mundo como si fuera un pastel, combatiendo sin pausa mediante subterfugio y mentiras.

El otro día me compré GUERRA FRÍA: CIA VS KGB, un nuevo juego de cartas no-coleccionables sobre ese periodo tan tenso del siglo XX en el que las dos superpotencias se juegan el destino del mundo.

Desde hace mucho tiempo estos juegos de cartas "temáticos-no-coleccionables" me resultan mucho más interesantes que esos que hay que coleccionar comprando sobrecitos, ya que prima el intelecto sobre el dinero y se trata de un producto completo. Además, si se te queda corto, siempre puedes comprar expansiones.

El caso es que no tenía pensado comprarme nada, pero si adquirí la cajita esta es por que la temática me pareció muy interesante. En el extravagante mundo de los juegos de cartas freaks, hay basicamente dos temáticas: fantasía rolera y el resto. Este juego pertenece, obviamente, al segundo bloque. Y me sigue molando lo otro, ojo, pero es que ya tengo taaaaaaaantos que me siento como un idiota cada vez que suelto la pasta.


GUERRA FRÍA: CIA VS KGB trata sobre la GUERRA FRÍA y es para dos jugadores, lo cual mola mucho por que uno es la CIA y otro la KGB.

El objetivo de la partida es conseguir 100 puntos de victoria. Los puntos de victoria se obtienen consiguiendo las cartas de objetivo. Una vez conseguidos, los objetivos pueden descartarse (perdiendo los puntos correspondientes) para obtener ventajas en la partida.

Las reglas son sencillas. El juego se desarrolla a lo largo de turnos independientes que simbolizan años. En estos turnos los jugadores hacen lo posible por quedarse con un objetivo concreto que puede ser un acontecimiento (como los juegos olímpicos, o el premio nóbel) o el gobierno de un país (como Corea o Vietnam). Para ello, hay que ganarse la simpatía de ciertos grupos que serán los que nos proporcionen la victoria.

Los "años" están divididos en las siguientes fases:

1. Instrucciones: En esta fase se revela cuál va a ser el objetivo a disputarse.

2. Planificación: Cada jugador determina qué agente secreto entre lo 6 disponibles. No pueden usarse los agentes muertos o en descanso.

3. Lucha de influencia: Cada turno, los jugadores pueden reclutar o movilizar colectivos. Los colectivos proporcionan puntos de influencia que sirven para "comprar" los objetivos. Pero si nos pasamos del límite de influencia del objetivo, se produce un Desorden Civil y dicho objetivo pasa al bando enemigo automaticamente. Esta fase termina cuando ambos jugadores pasan su turno.

4. Alto el fuego: A menos que se haya producido un desorden civil, el jugador con más puntos de influencia coloca su marcador de Dominio sobre el objetivo, lo que significa que se lo lleva... ¡O quizás no! Por que según las maniobras de espionaje enemigas, una victoria puede significar una derrota.

5. Informe: En esta fase se revelan los agentes secretos de cada jugador y se activa su habilidad. La habilidad puede proporcionar ventajas para turnos posteriores, la adquisición automática del objetivo disputado, e incluso de otro objetivo nuevo.

6. Détente: Sumamos los puntos de victoria, se devuelven los colectivos al mazo y mandamos a descansar (o eliminamos, según proceda) a los agentes.

El juego me ha resultado muy interesante por que las reglas son fáciles de aprender y de aplicar, no resultan demasiado complejas ni engorrosas y sin embargo, logran transmitir esa sensación de espionaje y manipulación. Además, las posibilidades tácticas son mucho mayores que lo que parecen.

Las partidas apenas duran 60 minutos, lo cual te proporciona mucho tiempo libre para, por ejemplo, rascarte el escroto o jugar otra partida.


Jugar a la Guerra Fría es siempre divertido y su adaptación al cartulino no decepciona lo más mínimo. Prepárate para volverte un completo paranoico, odiar a tu rival y/o reir histericamente en su cara.

Estamos, por tanto, ante un "ciudadelas" para dos jugadores, donde prima el ingenio, el engaño y el morro sobre la suerte o el juego agresivo. Recomendado para todos los habitantes del Mundo Libre y el Bloque del Este.

No tenía la menor información sobre el juego en cuestión así que podía haberla cagado. Pero no la cagué. Pero por pura suerte, no quiero hacer apología del comprar a ciegas. El caso es que estamos ante uno de los productos de entretenimiento más entretenidos de su clase.

¿Quien vencerá, la Unión Soviética o el Capitalismo? ¡Sólo tú puedes decidirlo, zanguango!

Página oficial aquí.

1 comentario:

Negroscuro dijo...

Me gusta eso de tener tiempo libre para rascarme el escroto.
Gracias por la reseña.
slaudos!